El truco minimis: cómo las tiendas digitales chinas venden sin pagar impuestos en México

Un vacío legal pensado para proteger al consumidor se convirtió en el arma favorita de plataformas como Shein y Temu. El erario pierde miles de millones de pesos al año y la industria textil nacional pide auxilio.

Imagina que puedes vender millones de productos en un país, crecer más rápido que cualquier competidor local y, al mismo tiempo, no pagar prácticamente ningún impuesto de importación. No es una fantasía: es el modelo de negocio con el que plataformas digitales de origen chino han conquistado el mercado mexicano.

La fórmula no es secreta ni ilegal en apariencia. Se llama minimis y está inscrita en la ley mexicana desde hace años. Pero lo que fue diseñado como un alivio burocrático para el consumidor se ha convertido, según cámaras empresariales y organismos reguladores, en la palanca que permite a gigantes del comercio electrónico asiático operar con una ventaja fiscal que ninguna tienda local puede igualar.

¿Qué son los minimis y por qué importan tanto?

En el lenguaje jurídico, el término minimis proviene del latín de minimis non curat lex: la ley no se ocupa de asuntos menores. En el comercio internacional, esto se traduce en un umbral de valor por debajo del cual las mercancías importadas quedan exentas del pago de aranceles, IVA y otros impuestos aduaneros.

Prácticamente todos los países del mundo tienen alguna versión de esta figura. La diferencia está en cómo cada nación decide usarla y a quién va dirigida. En Estados Unidos, por ejemplo, el umbral es de 800 dólares y está pensado para facilitar la expansión internacional de sus propias empresas. En México, el esquema tiene una lógica distinta: el límite es de apenas 50 dólares, y su propósito original era beneficiar al consumidor final que compra un producto extranjero para uso personal, no a empresas que mueven miles de paquetes diarios.

El punto clave está en esa distinción. La norma mexicana no fue concebida para que una plataforma comercial despache cientos de miles de pedidos individuales al día, cada uno por debajo del umbral, y evite así de forma sistemática el pago de impuestos que sí cubren sus competidores establecidos en el país.

Envíos diarios estimados de plataformas asiáticas bajo este esquema

El esquema funciona así: en lugar de importar grandes lotes de mercancía a través de canales aduaneros convencionales (donde sí habría revisión y cobro de impuestos) las plataformas digitales chinas fraccionan sus envíos en paquetes individuales, cada uno con un valor declarado inferior al umbral. El resultado es que cada caja entra al país como si fuera la compra personal de un ciudadano, libre de cualquier cargo fiscal. Multiplicado por decenas de miles de paquetes diarios, el impacto en las finanzas públicas es devastador.

Temu y Shein: el ascenso imparable que inquieta a México

Temu llegó a México en septiembre de 2022 como una plataforma desconocida. En apenas trece meses pasó de 311,000 usuarios únicos mensuales a más de 18 millones de visitas al mes, convirtiéndose en el tercer sitio de comercio electrónico con mayor tráfico en el país, según datos de la consultora comScore. Solo Mercado Libre y Amazon la superan en audiencia, aunque ya no por mucho.

Shein, por su parte, lleva más tiempo en el mercado y se ha consolidado como referente de la llamada “moda ultrarrápida”: precios que pueden ser hasta cinco veces menores que los de una tienda convencional, catálogos que se renuevan a diario y tiempos de entrega que han mejorado de forma notable. A ellas se suman Alibaba y Shopee, también de origen asiático, que registran una tendencia sostenida al alza en sus métricas de penetración en México y América Latina.

La pregunta que se hacen competidores, reguladores e industriales es siempre la misma: ¿cómo pueden vender tan barato? La respuesta tiene varios componentes: cadenas de producción más económicas en China, ausencia de costos de tienda física, economías de escala; pero ninguno tan determinante, según los acusadores, como el ahorro fiscal que genera el uso sistemático de los minimis.

Emilio Penhos, presidente de la Cámara Nacional de la Industria del Vestido (Canaive), ha cifrado el impacto con números contundentes: las pérdidas al erario público por esta práctica rondan los 38,000 millones de pesos anuales. Estima que dichas plataformas comercializan alrededor de 3,000 millones de dólares cada año en México sin tributar adecuadamente, aprovechando de manera que califica de ilegal el esquema de minimis.

El impuesto que no se paga y lo que cuesta al país

La Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD) fue una de las primeras en levantar la voz de forma organizada. A través de su director de relaciones de Gobierno, Manuel Cardona, denunció que hay actores, principalmente asiáticos, que han encontrado la manera de explotar el esquema sin declarar correctamente sus importaciones. El organismo anunció reuniones con la Secretaría de Hacienda y la Secretaría de Economía para revisar las anomalías y exigir un marco más equitativo.

La queja no es solo fiscal. Detrás de los números hay una industria que siente el suelo moverse bajo sus pies. El sector textil y de la confección en México emplea a cientos de miles de personas y ha sobrevivido décadas de competencia internacional. Pero la velocidad y escala con la que operan estas plataformas representa un desafío de otra dimensión: no compiten solo con precios más bajos, sino con una estructura de costos radicalmente distinta en la que el fisco mexicano, involuntariamente, subsidia parte de la diferencia.

Las proyecciones agravan la urgencia. Según un informe de la empresa de tecnologías de pago Nuvei, para 2026 las empresas asiáticas representarán el 28% de todas las importaciones destinadas al comercio electrónico en América Latina, y el e-commerce podría llegar a representar cerca del 24% del total de las ventas del sector retail en México. Si las reglas del juego no cambian antes, el volumen del problema no hará sino crecer.

El debate de fondo es sobre equidad. Ninguna empresa instalada en México —con empleados, local, obligaciones fiscales completas— puede competir en las mismas condiciones con una plataforma que opera bajo un esquema donde cada paquete que llega es, en los papeles, el encargo personal de un consumidor. El minimis fue pensado para cuidar al ciudadano que compra algo del extranjero para sí mismo. No para ser el motor de un modelo de negocio que factura miles de millones de dólares al año.

La ley, dice el adagio romano, no se ocupa de cosas menores. El reto para México es demostrar que 38,000 millones de pesos en impuestos no cobrados no son, en ningún sentido, un asunto menor.

Maria Saucedo
Maria Saucedo
María es una periodista experimentada que combina su formación en letras con una visión estratégica de la logística, creando contenido inspirador e informativo para nuestro blog.

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