La nueva ruta de la carne: así se mueve el comercio internacional de carnes sobre rieles

Cada vez más embarques cárnicos entre México y Estados Unidos dejan la carretera para subirse al tren: contenedores refrigerados, inspecciones binacionales y millones de toneladas que cruzan la frontera revelan cómo se está reescribiendo el mapa logístico de la proteína animal.

Durante años, la carretera fue la única vía pensable para mover carne entre México y Estados Unidos: la cadena de frío y los tiempos ajustados parecían condenar al ferrocarril a un papel secundario. Ese panorama empieza a cambiar. Contenedores refrigerados, inspecciones binacionales y una demanda creciente por corredores más eficientes abren espacio a un tren que ya no solo transporta granos o autopartes, sino también cortes de cerdo y res listos para cruzar la frontera.

Ferrocarril de carga en México: el tren se suma a la cadena de frío

El movimiento comenzó a tomar forma cuando Canadian Pacific Kansas City (CPKC) de México integró a SuKarne dentro de su esquema de contenedores con temperatura controlada, en alianza con la operadora Americold, para enviar cárnicos hacia territorio estadounidense. La compañía dispone de mil unidades refrigeradas y de cuatro puntos de inspección en origen avalados por el Senasica, pensados para evitar cuellos de botella en los cruces.

Parte de la estrategia consiste en adelantar los trámites sanitarios antes de que la mercancía llegue a la frontera. Personal de Senasica trabaja junto con representantes del USDA en oficinas conjuntas, de modo que las revisiones puedan anticiparse desde puntos como Kansas City. Linda Hernández, gerente de Negocios y Desarrollo Industrial de CPKC, explicó en el Foro Nacional del Transporte de Mercancías 2026 de la ANTP que la intención es facilitar el paso de los embarques y descongestionar los cruces más saturados. Además de Laredo, la compañía suma inspecciones en Salinas Victoria y recién obtuvo autorización para operar en la rampa de Toluca, terminal que ya recibe granos, algodón y alimento para mascotas.

El impulso no es aislado. La Asociación de Ferrocarriles Estadounidenses (AAR) reportó que, en las primeras 27 semanas de 2026, la carga entre México y Estados Unidos creció 9.8% frente a 2025. Los ferrocarriles mexicanos acumularon 700 mil 187 unidades entre vagones, contenedores y remolques intermodales. El segmento intermodal avanzó 15.5%, los granos 12.2%, y vehículos y autopartes 9.5 por ciento. En contraste, carbón, forestales, petróleo y otros rubros cayeron hasta 98.9%, señal de que el reacomodo favorece a los productos con mayor necesidad de rapidez y frío.

La fotografía semanal confirma la tendencia: en la semana que cerró el 11 de julio, las ferroviarias mexicanas movieron 14 mil 182 vagones cargados, 24.6% más que un año antes, y 14 mil 082 unidades intermodales, con un salto de 55.4 por ciento.

Exportación de carne en México: un negocio que ya mira a 27 países

Mientras el riel se acomoda como opción complementaria, el músculo exportador de la carne mexicana sigue creciendo. Según el Compendio Estadístico 2025 del Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne), México colocó cárnicos en 27 mercados distintos durante el año, una diversificación que reduce la dependencia de un solo destino, aunque en la práctica Estados Unidos concentra la mayor parte del negocio: recibió 304 mil toneladas de carne mexicana, equivalentes a 65.6% del total exportado.

Esa proporción confirma que, pese a los esfuerzos por abrir nuevos mercados en Asia y Centroamérica, la relación con Estados Unidos sigue siendo el eje de la industria cárnica nacional. Es justamente ese flujo masivo y constante el que vuelve atractivo invertir en soluciones ferroviarias refrigeradas: mover miles de toneladas de forma predecible requiere una logística que no dependa únicamente de las filas de tráileres en los puentes internacionales. Cada punto de revisión sanitaria habilitado en el interior del país (Toluca, Salinas Victoria o Laredo) funciona así como extensión de la cadena que empieza en los rastros mexicanos y termina en los anaqueles estadounidenses.

Importación de carne: el otro lado de la balanza

El comercio cárnico entre ambos países no fluye en un solo sentido. México también es un comprador relevante de proteína animal estadounidense, particularmente de cerdo. Cifras del USDA indican que, en 2025, el país importó más de 1.24 millones de toneladas de carne de cerdo y 209 mil toneladas de res provenientes de Estados Unidos, con un valor combinado superior a los cuatro mil 100 millones de dólares.

Ese volumen convierte a la frontera en un corredor de doble vía: mientras la carne mexicana cruza hacia el norte, los cortes estadounidenses avanzan hacia el sur para abastecer al mercado interno. Esta dinámica de ida y vuelta es justo lo que vuelve atractivo el modelo intermodal que promueve el ferrocarril, capaz de aprovechar los mismos contenedores refrigerados y las mismas rutas en ambos sentidos, en lugar de que las unidades regresen vacías tras cada entrega. Por eso la industria logística ha puesto el ojo en robustecer la infraestructura de inspección y ampliar la capacidad refrigerada: no se trata solo de exportar, sino de sostener un intercambio cada vez más voluminoso, en el que la eficiencia del transporte determina cuánto cuesta y en qué condiciones llega la carne que se consume de ambos lados de la frontera.

Un corredor cárnico que apenas comienza

La combinación de mayor comercio exterior, contenedores especializados e inspecciones sanitarias anticipadas dibuja un escenario en el que el ferrocarril deja de ser una curiosidad logística para convertirse en pieza real del rompecabezas cárnico binacional. Con exportaciones que llegan a 27 países, importaciones porcinas que superan el millón de toneladas y un crecimiento de doble dígito en el movimiento intermodal, la ruta de la carne entre México y Estados Unidos se perfila cada vez más multimodal, más rápida y mejor preparada para sostener el ritmo de un mercado que no deja de expandirse.

Maria Saucedo
Maria Saucedo
María es una periodista experimentada que combina su formación en letras con una visión estratégica de la logística, creando contenido inspirador e informativo para nuestro blog.

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