Los puertos en México rompen el arranque y lideran el comercio exterior en 2026

Con casi 800 mil contenedores movilizados en enero, las terminales nacionales desafían un entorno económico incierto y consolidan su papel como el músculo logístico del país. Manzanillo y Lázaro Cárdenas marcan el ritmo, pero la historia no termina ahí.

Concentración en Manzanillo

Enero suele ser un mes de calibración: números modestos, inercias del año anterior, pocas sorpresas. En 2026, los puertos en México decidieron ignorar esa regla y abrieron el año con una señal inequívoca de vigor operativo. Casi 800 mil unidades equivalentes de 20 pies cruzaron por sus terminales en el primer mes del año, una cifra que no solo supera a la de enero de 2025, sino que lo hace por un margen que pocos analistas anticipaban.

El dato global esconde, sin embargo, una historia con matices: hay puertos que aceleran a paso de sprint, otros que consolidan un ritmo sostenido, y al menos uno que acumula ya dos meses consecutivos en terreno negativo. Para entender qué está pasando en la infraestructura logística del país hay que bajar al detalle, terminal por terminal.

Movimiento de contenedores: el mundo que fluye en cajas de acero

Un contenedor de 20 pies (la unidad de medida conocida como TEU, por sus siglas en inglés) es mucho más que una caja metálica. Es la unidad básica del comercio global: dentro de esas paredes de acero viajan componentes electrónicos, ropa, alimentos procesados, insumos industriales y miles de productos más que sostienen las cadenas de suministro del planeta. Medir el movimiento de TEU en un puerto equivale a tomar el pulso del comercio de una nación.

A escala global, el tráfico de contenedores se ha recuperado de forma dispar tras los colapsos logísticos de los años de la pandemia. Las tensiones geopolíticas en rutas clave  (el Mar Rojo, el Canal de Panamá en épocas de sequía, los corredores del Indo-Pacífico) han redistribuido flujos y obligado a los operadores a buscar alternativas. En ese contexto, las terminales con capacidad de respuesta rápida, profundidad de calado y conectividad multimodal han ganado relevancia estratégica. México, con dos fachadas oceánicas y una posición geográfica que lo coloca a horas de los mercados más grandes del mundo, ocupa una posición privilegiada en ese tablero.

El comercio en contenedores no es solo infraestructura: es una apuesta de competitividad nacional. Cada TEU que pasa por una terminal mexicana representa cadenas de valor, empleos y divisas. En un año marcado por la incertidumbre, ese flujo nunca ha sido más estratégico.

Las cifras de enero de 2026 deben leerse en ese contexto más amplio. El crecimiento del 8.8% no ocurre en el vacío: refleja decisiones de inversión acumuladas en años anteriores, la consolidación del nearshoring como fenómeno estructural y la capacidad de las terminales mexicanas para absorber demanda que en otros momentos se habría dispersado hacia puertos alternativos.

Movimiento de contenedores en México: quién avanza, quién retrocede

El puerto de Manzanillo, en el litoral colimense del Pacífico, volvió a demostrar por qué sigue siendo la terminal de referencia del sistema portuario nacional. Con más de 354 mil TEU operados en enero, concentró prácticamente la mitad del movimiento total del país: 44.4% para ser exactos, y creció un 7.8% respecto al mismo mes del año anterior. Son números que consolidan su liderazgo, pero que también plantean una pregunta: ¿hasta cuándo puede seguir absorbiendo volumen sin generar cuellos de botella?

La respuesta más contundente llegó desde Lázaro Cárdenas. El puerto michoacano fue el que registró el crecimiento porcentual más alto entre los principales: 21.8% más TEU que en enero de 2025, para un total de 235 mil 103 unidades. Con una participación del 29.5% del total nacional, Lázaro Cárdenas se afirma como la segunda plaza del sistema y como la que más dinamismo aporta al conjunto. Su expansión de capacidad, su conexión ferroviaria con el centro del país y su posición natural como punto de entrada del tráfico transpacífico siguen siendo factores que atraen a navieras y operadores.

Veracruz, la terminal histórica del Golfo, completó el podio con un comportamiento igualmente sólido: 93 mil 032 TEU y un alza del 13.8%. Para un puerto cuya narrativa de los últimos años ha oscilado entre la modernización y los rezagos operativos, ese crecimiento de dos dígitos tiene un valor simbólico importante. Representa el 11.7% del movimiento nacional y confirma que la inversión en infraestructura y conectividad está generando resultados mensurables.

El caso de Altamira es el contrapunto obligado. La terminal tamaulipeca volvió a registrar números negativos: 63 mil 374 TEU operados en enero, lo que supone una caída del 9.3% frente al mismo período de 2025. Es el segundo mes consecutivo en terreno negativo, un dato que merece atención. Las razones son mixtas: parte del retroceso responde a factores estructurales del comercio en el Golfo norte, parte a la competencia con otros puertos de la región, y parte a dinámicas propias del mix de cargas que atiende. Lo que está claro es que la tendencia requiere un análisis interno profundo.

Entre los puertos de menor escala, el dato más llamativo vino de Guaymas, en Sonora, con un crecimiento del 95.3% — si bien sobre una base pequeña de mil 586 TEU. Mazatlán, en Sinaloa, tuvo la caída más pronunciada del conjunto: 35.1% menos, con 2 mil 284 TEU operados en el mes. Estas variaciones en puertos secundarios reflejan la naturaleza volátil del tráfico en terminales de menor calado, donde un cliente o una ruta puede inclinar significativamente la balanza.

El cuadro completo de los puertos en México en este primer mes del año dibuja un sistema que, en términos agregados, está en forma. El reto de los próximos meses será sostener ese impulso en un entorno macroeconómico que no ofrece certezas. La Secretaría de Hacienda proyecta un crecimiento del PIB de entre 1.8% y 2.8% para 2026, mientras que la OCDE es más conservadora y anticipa una expansión del 1.4%. En cualquiera de los dos escenarios, los puertos nacionales deberán seguir siendo más que simples terminales: tendrán que funcionar como catalizadores de competitividad en un año que exigirá eficiencia en cada eslabón de la cadena.

Los puertos en México no movieron solo contenedores en enero. Movieron, también, la aguja de las expectativas. El resto del año dirá si fue el inicio de una tendencia o apenas el pico de un repunte.

Maria Saucedo
Maria Saucedo
María es una periodista experimentada que combina su formación en letras con una visión estratégica de la logística, creando contenido inspirador e informativo para nuestro blog.

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